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¿Por qué los niños crean lenguajes secretos? | Glossart Languages
¿Por qué los niños inventan palabras secretas y códigos privados con sus hermanos o amigos? Descubre cómo el lenguaje crea un sentido de pertenencia, una identidad de grupo y vínculos emocionales.
Evangelia Perifanou
9/17/202611 min leer
¿Por qué crean los niños lenguajes secretos? | Glossart Languages
Dos niños están sentados juntos, susurrando y riéndose. Utilizan palabras extrañas que nadie más parece entender. Han acortado una palabra conocida, han pronunciado otra al revés y, de la nada, ha aparecido una expresión completamente nueva.
Cuando un adulto les pregunta qué están diciendo, los niños sonríen.
«Es nuestro idioma».
Los lenguajes secretos pueden surgir entre hermanos, gemelos, amigos íntimos o miembros de un mismo grupo. A veces son códigos sencillos: los niños sustituyen determinadas letras, invierten las sílabas o dan nombres imaginarios a objetos cotidianos. En otros casos, desarrollan expresiones cuyo significado procede de juegos, recuerdos y bromas compartidos.
Estas formas privadas de hablar pueden parecer un simple entretenimiento. Sin embargo, revelan algo importante sobre la comunicación humana: utilizamos el lenguaje no solo para intercambiar información, sino también para decidir quién forma parte del grupo.
¿Qué es un lenguaje secreto?
Un lenguaje secreto no necesita necesariamente una gramática completa ni un diccionario extenso. Puede ser cualquier sistema de comunicación compartido que sea comprendido principalmente —o exclusivamente— por las personas que lo han creado.
Los niños pueden:
Cambiar el principio o el final de palabras conocidas.
Utilizar una palabra inventada para referirse a una persona o un objeto concreto.
Hablar con un ritmo o una voz inusuales.
Invertir sonidos o sílabas.
Sustituir palabras por números, símbolos o gestos.
Dar un significado privado a expresiones cotidianas.
Crear vocabulario a partir de bromas y experiencias compartidas.
Por ejemplo, dos hermanos podrían llamar la luna al espacio que hay detrás del sofá, aunque no tenga ninguna relación con el espacio exterior. La expresión tiene sentido para ellos debido a un juego que hicieron allí una vez.
Para los demás, la frase «Vamos a la luna» resulta misteriosa. Para los niños, contiene un recuerdo entero.
¿Por qué les gusta a los niños inventar palabras?
Los niños no perciben el lenguaje como un sistema fijo que nunca debe modificarse. Experimentan con él.
Cambian sonidos, crean rimas y pronuncian deliberadamente mal algunas palabras porque el resultado les parece divertido. Combinan partes de palabras diferentes o inventan nombres para criaturas imaginarias. Esta es una de las maneras en las que exploran el funcionamiento del lenguaje.
Si cambiar un sonido produce una palabra diferente, ¿qué ocurre si cambian todos los sonidos? ¿Puede un objeto tener más de un nombre? ¿Puede una palabra significar algo simplemente porque dos personas han acordado que así sea?
Sin darse cuenta, los niños están descubriendo uno de los principios fundamentales del lenguaje: las palabras tienen significado porque las comunidades lo comparten.
No existe ninguna razón natural por la que un determinado animal deba llamarse dog en inglés, perro en español, chien en francés o σκύλος en griego. Cada palabra funciona porque un grupo de hablantes la reconoce y la utiliza.
Cuando dos niños deciden que la palabra inventada mipo significa «Ven a ayudarme», están creando su propia pequeña comunidad lingüística.
Un lenguaje privado crea un mundo privado
Imaginemos a dos niños que construyen habitualmente casas con mantas. Con el tiempo, la entrada se convierte en el túnel, el cojín más grande pasa a ser la montaña y la caja donde guardan sus juguetes se transforma en la sala del tesoro.
Poco a poco, su juego desarrolla su propio vocabulario.
Las palabras tienen sentido porque pertenecen a un mundo compartido. Alguien que nunca haya participado en el juego podría comprender cada palabra por separado y, aun así, no entender lo que los niños quieren decir.
Esto también sucede en la comunicación entre adultos. Las familias, las parejas, los amigos y los grupos profesionales suelen desarrollar expresiones que las personas ajenas al grupo no pueden comprender por completo. Una sola palabra puede hacer referencia a una larga historia, un momento vergonzoso o una antigua broma.
El vocabulario se convierte en una forma de historia compartida.
Los lenguajes secretos de los niños hacen que este proceso sea especialmente visible. Nos muestran la rapidez con la que el lenguaje puede vincularse con las relaciones, los recuerdos y la identidad.
El lenguaje responde a la pregunta «¿Quiénes somos?»
Cuando los niños crean un código privado, no solo están decidiendo qué significan las palabras. También están definiendo los límites de un grupo.
Quienes comprenden el código están dentro. Quienes no lo comprenden están fuera.
Esto no siempre significa que los niños intenten excluir deliberadamente a los demás. A veces, el placer procede simplemente de compartir algo especial con una persona concreta. El lenguaje se convierte en una pequeña muestra de confianza:
«Sabes lo que quiero decir porque me conoces».
El lenguaje siempre ha ayudado a las personas a expresar quiénes son y a qué lugar pertenecen. El acento, el vocabulario, la pronunciación e incluso pequeños hábitos conversacionales pueden conectarnos con una familia, una región, una generación o un grupo social. El Consejo de Europa señala que las lenguas pueden simbolizar la identidad y permitir que los hablantes comuniquen determinados aspectos de esa identidad a los demás.
Un lenguaje secreto es un ejemplo pequeño, pero poderoso, de esta relación. Permite que los niños creen una identidad colectiva: no solo un «yo», sino un «nosotros».
¿Por qué los hermanos y los amigos íntimos desarrollan estos códigos?
Los lenguajes secretos tienen más probabilidades de surgir cuando los niños pasan mucho tiempo juntos.
Los hermanos pueden compartir las mismas rutinas, juegos y experiencias familiares. Los amigos íntimos pueden pasar horas inventando historias o hablando de cosas que solo son importantes para ellos. Cuantas más experiencias comparten dos personas, más fácil resulta comunicarse sin ofrecer tantas explicaciones.
Una sola mirada puede sustituir una frase entera. Una palabra inventada puede representar algo que necesitaría varias frases para explicárselo a otra persona.
Por lo tanto, la eficacia también puede formar parte del proceso. Sin embargo, la cercanía emocional es igualmente importante. El código privado se convierte en una prueba de la relación.
A los niños puede gustarles sentir que han creado algo que les pertenece, en lugar de algo que los adultos les han dado. Normalmente, los adultos deciden los nombres de los objetos, las reglas gramaticales y las formas aceptables de hablar. Un lenguaje secreto ofrece a los niños cierto control.
Por una vez, ellos son los expertos.
¿Qué ocurre con los «lenguajes secretos» de los gemelos?
Los gemelos suelen relacionarse con formas privadas de comunicación. El término criptofasia se utiliza a veces para describir una forma de hablar desarrollada entre gemelos que otras personas tienen dificultades para comprender.
Sin embargo, esta idea suele exagerarse en la cultura popular.
En muchos casos, los gemelos no han creado un idioma completamente nuevo con un sistema gramatical independiente. En realidad, pueden imitar mutuamente su pronunciación todavía inmadura, simplificar las mismas palabras o desarrollar expresiones basadas en la lengua que escuchan a su alrededor. Como conocen los hábitos del otro y pasan tanto tiempo juntos, su forma de hablar puede ser comprensible entre ellos, aunque resulte poco clara para los adultos.
Una revisión sobre los lenguajes autónomos entre gemelos descubrió que estos sistemas suelen contener formas modificadas de la lengua de los adultos, palabras nuevas y expresiones basadas en sonidos. También tienden a desaparecer a medida que los niños participan más en la comunicación con una comunidad más amplia.
Esta distinción es importante. Una forma privada de hablar puede ser imaginativa y significativa sin constituir un idioma completamente independiente.
¿Un lenguaje secreto es una señal de retraso en el desarrollo del lenguaje?
Por lo general, los códigos utilizados como juego y las palabras inventadas no son automáticamente un motivo de preocupación. Los juegos de palabras pueden demostrar creatividad, conciencia social y una comprensión cada vez mayor del funcionamiento del lenguaje.
Lo importante es la comunicación general del niño.
¿Puede comunicarse con personas ajenas a esa relación privada? ¿Sus habilidades de expresión y comprensión se están desarrollando adecuadamente? ¿Puede hacerse entender en la lengua utilizada en casa o en la escuela?
Si unos gemelos o hermanos se comunican casi exclusivamente mediante una forma de hablar que otras personas no pueden comprender, o si los padres tienen dudas sobre el desarrollo lingüístico general de sus hijos, puede ser útil consultar con un pediatra o un logopeda.
La existencia de un código privado no constituye por sí sola un diagnóstico. Debe considerarse en relación con las habilidades generales de comunicación del niño.
Los lenguajes secretos se basan en la creatividad, pero también en reglas
Un lenguaje privado puede parecer caótico para alguien que no lo conoce, pero los niños suelen establecer reglas.
Quizás todas las palabras deban comenzar con el mismo sonido. Tal vez sea necesario invertir las sílabas o añadir un sonido después de cada vocal. Cuando otro niño comete un error, los creadores pueden corregirlo inmediatamente:
«¡No, nosotros no lo decimos así!».
Esto nos muestra algo fascinante. Los niños no solo inventan palabras; también identifican patrones. Comprenden que un sistema de comunicación compartido necesita cierta coherencia.
Un código solo funciona si la otra persona puede interpretarlo. Si las reglas cambian cada pocos segundos, la comunicación se vuelve imposible.
Al crear un lenguaje, los niños pueden experimentar con los sonidos, la estructura de las palabras, el significado y la cooperación durante una conversación. Se convierten al mismo tiempo en hablantes y diseñadores del sistema.
El poder emocional de sentirse comprendido
Uno de los mayores placeres de un lenguaje secreto puede ser la sensación de que alguien nos comprende sin que tengamos que explicarlo todo.
Las relaciones cercanas suelen desarrollar atajos lingüísticos. Una frase concreta puede recordar unas vacaciones enteras. Un apodo puede contener años de cariño. Una palabra pronunciada deliberadamente de forma incorrecta puede conservarse en una familia mucho después de que el niño que la inventó haya crecido.
Para alguien ajeno a la relación, la expresión puede carecer de sentido. Dentro de ella, contiene una gran carga emocional.
Esto ayuda a explicar por qué algunas personas siguen utilizando palabras de su infancia durante la edad adulta. Es posible que esas palabras ya no sean necesarias desde un punto de vista práctico, pero conservan la conexión con una persona, un lugar o una versión anterior de uno mismo.
Una palabra privada puede funcionar casi como un pequeño recipiente para los recuerdos.
Cuando la pertenencia se convierte en exclusión
Los lenguajes secretos pueden reforzar las relaciones, pero también pueden utilizarse para excluir.
Un grupo de niños puede hablar intencionadamente en código para conseguir que otro niño se sienta confundido o rechazado. Lo que genera pertenencia para un grupo puede provocar aislamiento en otra persona.
Esto también refleja el funcionamiento del lenguaje en la sociedad. La jerga, la terminología especializada, los acentos y las referencias culturales pueden unir a los miembros de una comunidad. Al mismo tiempo, pueden hacer que quienes están fuera sientan que no tienen acceso a la conversación.
Los niños no siempre reconocen el efecto emocional de este comportamiento. Un adulto puede reconocer lo divertido que es inventar un código y, al mismo tiempo, ayudarlos a darse cuenta de cuándo lo están utilizando de una manera poco amable.
El problema no es el lenguaje secreto en sí mismo. La pregunta importante es qué hacen los niños con él.
¿Lo utilizan para crear y jugar o para humillar deliberadamente a alguien que no puede comprenderlo?
¿Los niños multilingües crean lenguajes secretos de una manera diferente?
Los niños que crecen hablando más de una lengua ya comprenden que una misma idea puede expresarse de diferentes maneras. Pueden tomar prestadas palabras de varias lenguas, combinarlas creativamente o emplear una lengua concreta para un personaje o un juego determinado.
Esto no significa que estén confundidos.
Los hablantes multilingües suelen tomar decisiones complejas sobre qué lengua, palabra o expresión se adapta mejor a cada situación. Los niños también pueden observar que cambiar de lengua modifica quién puede comprender una conversación.
Por ejemplo, unos hermanos pueden utilizar una lengua con sus padres y otra cuando juegan juntos. También pueden asociar determinadas emociones, recuerdos o papeles con cada lengua. Sus expresiones privadas pueden surgir de este rico entorno lingüístico.
Por lo tanto, el código inventado por un niño multilingüe podría contener sonidos y patrones procedentes de varias lenguas. En lugar de considerar esta creatividad como un error, los adultos pueden mostrar curiosidad por el funcionamiento del sistema.
Lo que los lenguajes secretos nos enseñan sobre las lenguas reales
El código inventado por un niño y una lengua natural no son lo mismo. Las lenguas naturales son sistemas complejos que se desarrollan a lo largo de generaciones y dentro de comunidades.
Sin embargo, los lenguajes secretos revelan varias verdades fundamentales sobre la comunicación:
Los significados deben ser compartidos.
Los patrones ayudan a los hablantes a comprenderse.
El lenguaje cambia a través del uso.
Surgen palabras nuevas cuando las personas las necesitan.
Las relaciones influyen en nuestra forma de hablar.
El lenguaje puede incluir a algunas personas y excluir a otras.
Hablar está relacionado tanto con la identidad como con la transmisión de información.
Estos principios continúan siendo visibles a lo largo de toda nuestra vida.
Los adolescentes desarrollan su propia jerga. Los amigos repiten expresiones procedentes de experiencias compartidas. Los compañeros de trabajo utilizan vocabulario profesional. Las comunidades en línea crean abreviaturas, memes y frases que pueden resultar incomprensibles para los recién llegados.
Los adultos también tenemos lenguajes secretos. Simplemente les damos nombres diferentes.
¿Pueden los lenguajes inventados ayudar a los niños a aprender otra lengua?
Crear un código puede convertirse en una actividad interesante para el aprendizaje de idiomas.
Los niños pueden inventar nombres para objetos imaginarios, crear reglas para modificar palabras o diseñar una lengua para un país ficticio. Después, pueden explicar el sistema a otra persona.
Esto los anima a reflexionar sobre preguntas como las siguientes:
¿Cómo se forman las palabras?
¿Cómo expresamos el pasado?
¿El adjetivo se coloca antes o después del sustantivo?
¿Cómo se hacen las preguntas?
¿Existen formas de hablar formales e informales?
¿Tiene esta lengua palabras que no pueden traducirse fácilmente?
Los niños mayores pueden comparar el sistema que han inventado con las lenguas que ya conocen. De esta forma, pueden empezar a observar que las diferentes lenguas organizan el significado de maneras distintas.
El objetivo no es crear un idioma perfecto, sino ayudar a los estudiantes a observar las lenguas reales con mayor curiosidad.
¿Deben los adultos participar en el lenguaje secreto?
En algunas ocasiones, los niños quieren que los adultos participen. En otras, el objetivo principal es precisamente que los adultos no puedan comprenderlo.
Ambas reacciones son naturales.
Un padre, una madre o un profesor pueden mostrar interés sin exigir que los niños revelen el código:
«Parece un idioma muy interesante. ¿Tiene alguna regla?».
«¿Cómo se dice “amigo”?».
«¿Puedes enseñarme una palabra o es completamente secreto?».
Estas preguntas reconocen la creatividad del niño y, al mismo tiempo, le permiten conservar la propiedad del juego.
Si decide enseñar el lenguaje, el adulto se convierte en el alumno y el niño pasa a ser el experto. Esta inversión de papeles puede resultar especialmente motivadora para un niño que se siente menos seguro al aprender una lengua en la escuela.
El lenguaje es mucho más que palabras
¿Por qué crean los niños lenguajes secretos?
Los crean porque es divertido jugar con los sonidos. Porque inventar reglas es emocionante. Porque un código privado les ofrece independencia. Porque las palabras compartidas conservan recuerdos compartidos.
Y, sobre todo, los crean porque el lenguaje puede transformar una relación en una comunidad.
Un lenguaje secreto dice:
«Nosotros creamos esto».
«Nos entendemos».
«Esto nos pertenece».
Ese deseo no desaparece al terminar la infancia. Los seres humanos continuamos utilizando acentos, apodos, expresiones coloquiales, términos profesionales, bromas y frases familiares para crear vínculos. Cada grupo desarrolla pequeñas señales lingüísticas que revelan quiénes comparten su historia.
Un niño que susurra una palabra inventada a un amigo está experimentando con uno de los poderes sociales más antiguos del lenguaje: su capacidad para crear un sentimiento de nosotros.
Una reflexión final de Glossart Languages
En Glossart Languages, consideramos que una lengua es mucho más que vocabulario y gramática. Cada idioma es también una forma de establecer nuevas relaciones, entrar en nuevas comunidades y descubrir nuevas facetas de nosotros mismos.
Los lenguajes secretos de los niños nos recuerdan que la comunicación adquiere significado cuando es compartida. Una palabra no necesita aparecer en un diccionario para transmitir una emoción. A veces, es importante simplemente porque una persona concreta la comprende.
Quizás ese sea el verdadero secreto: el lenguaje no solo describe el mundo que nos rodea.
También nos ayuda a decidir quiénes somos dentro de él y a quién queremos a nuestro lado.
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